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En conversación exclusiva con nuestro medio, el consejero regional Rodrigo Arismendi entregó sus impresiones sobre parte del trabajo impulsado desde el Consejo Regional de Los Lagos, enfocado en la posibilidad futura de contar con un Centro Oncológico Regional con sede en Puerto Montt. Esta iniciativa busca abrir alternativas urgentes para enfrentar el aumento explosivo de casos de cáncer en la región, en un contexto donde pacientes aún deben viajar cientos de kilómetros para acceder a tratamiento.

En la Región de Los Lagos, el cáncer avanza más rápido que la infraestructura para enfrentarlo. Mientras los diagnósticos se han duplicado en pocos años, la falta de equipamiento y especialistas obliga a decenas de pacientes a salir de la zona para recibir tratamiento. En este contexto, el consejero regional Rodrigo Arismendi ha convertido la creación de un Centro Oncológico en Puerto Montt en una de sus principales banderas.

A través de su testimonio, reconstruimos no solo una gestión política, sino también una preocupación que nace desde la experiencia directa con pacientes y familias.

A nivel país, el cáncer se ha transformado en la principal causa de muerte, con miles de nuevos diagnósticos cada año, una tendencia que también golpea con más fuerza a las regiones, donde el acceso a diagnóstico oportuno y tratamiento sigue siendo desigual.

“Partimos ayudando casos, y el 2012 formé APOYEMOS UNA CAUSA para que cada niño con Cáncer tenga su posibilidad.
Y con el tiempo fui viendo que la brecha que existía en el acceso de atención para una persona adulta con cáncer era enorme.”


Antes de hablar de grandes proyectos

Arismendi recuerda el origen de su involucramiento:

“Partí ayudando en campañas solidarias para niños y jóvenes con cáncer. De una campaña pasamos a dos, y después a muchas más… pero nos dimos cuenta que el problema era estructural.”

La realidad era evidente: pacientes obligados a viajar a Valdivia o Santiago para recibir tratamiento, con costos económicos y emocionales altísimos, muchas veces separándose de sus familias por semanas o meses.


El proyecto que no llegó a tiempo

Uno de los momentos clave fue la exclusión del financiamiento para el diseño del centro oncológico en la Ley de Presupuestos.

“Cuando me enteré que no iba a quedar dentro de la Ley de Presupuestos para la etapa de diseño, que eran 4 mil millones, traté de hablar con parlamentarios, hubo gestiones, pero no se lograron los recursos.”

El resultado: el proyecto quedó postergado, con financiamiento recién proyectado para 2027 y una etapa de diseño que podría extenderse por dos años más. El costo total estimado de la obra bordea los 135 millones de dólares, y permitiría resolver cerca del 80% de los cánceres más frecuentes en la región.


Tres caminos posibles (y una decisión pendiente)

Frente a la urgencia, Arismendi plantea tres alternativas para concretar el centro oncológico:

“La vía tradicional nos puede demorar fácilmente ocho años. Por eso propuse concesionar la construcción: el privado construye y el Estado paga después.”

Explica que este modelo ya se ha aplicado en hospitales en Chile:

“No es privatizar la salud. Es una forma de construir cuando el Estado no tiene recursos inmediatos.”

Las opciones hoy son claras:

Más allá del debate técnico, el punto de fondo es otro: el tiempo.

“Me dijeron que quería privatizar la salud, pero no es eso, pido que podamos entender que el tiempo para las personas con cáncer NO ES ADMINISTRATIVO, es VITAL”.


Sin decisión, pero con la enfermedad avanzando

Sin embargo, la decisión aún no está tomada por el sector Salud, lo que mantiene el proyecto en un punto de espera crítica.


“Hoy diagnosticamos hasta 20 personas al día”

Más allá de la discusión administrativa, las cifras son alarmantes:

“Cuando entré al Core, eran 8 personas al día diagnosticadas con cáncer. Hoy estamos entre 18 y 20 en la región.”

El aumento proyectado es aún más preocupante:

“Al 2050, se estima que un 50% más de la población va a tener cáncer.”

Esta tendencia se condice con lo que ocurre a nivel nacional, donde el envejecimiento de la población, junto a factores de riesgo como alimentación, sedentarismo y enfermedades crónicas, han acelerado la incidencia.

A esto se suma una brecha crítica en equipamiento:

“Nos faltan 7 aceleradores lineales en la región. No tenemos ninguno. (1 en construcción – Andes Salud)”

Estos equipos son esenciales para tratamientos de radioterapia, y su ausencia explica por qué muchos pacientes deben trasladarse a ciudades como Valdivia o incluso cruzar la frontera hacia Bariloche.

En el caso de las leucemias, que representan cerca de un 20% de los casos más complejos, se han logrado avances puntuales:

“Hoy se están haciendo trasplantes en Valdivia en adultos, y se está trabajando para abrir también la unidad pediátrica.”


Un sistema que también retrasa

A la falta de infraestructura se suma otro problema:

“Si te haces exámenes en una clínica, muchas veces no te los reconocen en el sistema público y tienes que empezar todo de nuevo.”

Una fragmentación que retrasa diagnósticos y tratamientos. En esa línea, comienzan a surgir experiencias que apuntan a corregir estas brechas. En 2026, el Servicio de Salud Osorno y la Clínica Alemana de esa ciudad firmaron un convenio de interoperabilidad que permite integrar sus sistemas informáticos, agilizando el traspaso de información clínica —especialmente en pacientes oncológicos y GES—, reduciendo la burocracia y mejorando la continuidad asistencial mediante el intercambio de datos en tiempo real entre el sector público y privado.

Experiencias como esta aparecen como una señal concreta de hacia dónde debería avanzar la región.

“Ese debería ser el camino regional.”


Una enfermedad cada vez más temprana

Otro fenómeno que preocupa es el cambio en el perfil de los pacientes:

“Me preocupa el cáncer gástrico y de colon, porque estamos diagnosticando personas menores de 40 años.”

Una señal que coincide con tendencias observadas en Chile y el mundo, donde ciertos tipos de cáncer están apareciendo a edades más tempranas.


Cierre: una carrera contra el tiempo

El futuro del Centro Oncológico de Puerto Montt sigue en definición, pero el tiempo corre en contra. Mientras las decisiones administrativas avanzan lentamente, la enfermedad no se detiene.

“Esto va en aumento rápidamente… y no tenemos la capacidad hoy para responder.”

En la Región de Los Lagos, la discusión ya no es solo técnica ni presupuestaria.

Es, en esencia, una pregunta urgente:

¿cuánto puede esperar una persona cuando su vida depende del tiempo?

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